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jueves, 4 de agosto de 2011

¿Sólo el laboratorio vale?


Debido a la herencia que recibimos desde hace 150 años del Positivismo filosófico en la educación mexicana, para muchos hombres de la cultura actual, por vez primera en la historia, hablar de Cielo, o de Infierno, o más de Purgatorio, es algo sin sentido. Según el Positivismo sólo es verdadero aquello que es experimentable, aquello que se puede verificar en el Laboratorio. Las realidades trascendentales, como no se pueden verificar en el Laboratorio, se concluye que no existan. Se limita el conocimiento humano a la sola experiencia sensible, al nivel sólo de los sentidos que compartimos con los animales; nuestro entendimiento se ha visto penosamente reducido: es verdadero y se puede conocer sólo aquello que se puede ver, medir y tocar; pensar más allá, está prohibido en la cultura actual. Se habló hace tiempo de la Teología de la liberación en la que se enseñaba la relación que existe entre las estructuras de poder y la injusticia.  Pero por desgracia, aun en ella hace presa el Positivismo, ya que en sus corrientes no logra despegarse de esta Ideología desde la mentalidad positivista de Marx que concibe  la religión como opio del pueblo. Así esta pretendida Teología de la liberación no logra unir la necesidad de justicia con el anuncio de una salvación espiritual en Jesucristo Nuestro Señor. No entiende que sólo desde la salvación en Jesucristo se puede llegar a la verdadera justicia, incluso social. Romper la mentira del Positivismo mexicano,  sólo se puede hacer desde el conocimiento y aceptación de la verdad de la Creación. Entendiendo la Creación no sólo en el sentido de que todo ha sido hecho por Dios, sino que todo lo mantiene continuamente en la existencia por una prolongada creación, y así tiene en Él su fin, que sin Él nada tiene significado pleno.  Entonces encontraremos en la transparencia divina del creado, la credibilidad de lo que llamábamos antes Postrimerías y que los “misioneros” de antaño predicaban en las misiones populares y resumían en este verso: “Muerte, Juicio, Infierno y Gloria / Ten cristiano en la Memoria”.

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