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jueves, 25 de agosto de 2011

¿Sadismo o combate al dolor?


Al parecer, como consecuencia de la gran utilidad del sufrimiento, deberíamos propiciarlo; sin embargo esto fuera sadismo, crueldad. El Beato Juan Pablo II nos sigue respondiendo y dice: que tenemos que ser como el Buen Samaritano de la parábola evangélica que se detiene frente al herido. Quiere decir que tiene toda su disponibilidad, compasión para combatir el dolor. Y es eficaz ciontra el dolor: ayuda, da y se da a sí mismo. El sufrimiento libera el amor hacia el que sufre, un amor desinteresado para ayudarlo aliviándolo. Esto se hace ahora en forma organizada y profesional mediante las organizaciones sanitarias y sus profesionales, también a través de los voluntarios. Se trata de una verdadera vocación, en especial cuando se une con la Iglesia o una profesión cristiana. Entra también aquí la ayuda que las familias prestan a sus miembros enfermos. También se puede llamar "Buen Samaritano" no nada más quien actúa en favor de los enfermos, sino quien actúa para desterrar toda clase de males,: contra el odio, la violencia, la crueldad, todo tipo de sufrimiento físico y del alma. El hombre debe sentirse llamado en primera persona a testimoniar su amor en el sufrimiento y no debe dejar todo a las Instituciones como tales. La parábola del Buen Samaritano se manifiesta operante en el Juicio final. Cristo mismo es el que es curado y socorrido en el que cayó en manos de bandidos. Hacer el bien con el sufrimiento y hacer el bien al que sufre, es el sentido del sufrimiento.

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