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martes, 2 de agosto de 2011

¿Nos parecemos en México a la Hungría postcomunista?


Es interesante hacer comparaciones y sacar consecuencias. Hoy en día Hungría se ha declarado oficialmente católica, pero ¿qué sucedía apenas había caído el Marxismo? ¿Habrá alguna coincidencia con lo que hoy sucede en México especialmente en el círculo de algunas de sus clases dirigentes? Oigamos  un testimonio húngaro muy autorizado de entonces: “La gente en Hungría acepta como verdadero lo experimentable; Dios no es así, y no lo acepta en la práctica de sus vidas. El Comunismo durante todo el tiempo se esforzó por demostrar que Dios no existía. Lo que logró fue convencer a la gente que las razones para demostrar que no existe son falsas, la mayoría de los húngaros se convenció de su existencia. Pero al mismo tiempo, dada la cultura materialista, que sí aprendió, aprendió a vivir sin Dios, y que Éste no fuere necesario como parámetro de la vida práctica. En este momento hay miedo de hablar de Dios. Los dirigentes comunistas y los neoliberales actuales son los mismos. Sólo han cambiado de bando. Hay timidez sobre hablar de Dios, porque quien lo haga pierde su trabajo y su puesto en la sociedad. Hay angustia y vergüenza de opinar y comprometerse religiosamente.   Hay que usar terminología tomada de las ciencias de la naturaleza y con terminología marxista, pues son los términos hoy comprensibles y aceptables en los círculos de la intelectualidad húngara". 

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