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domingo, 14 de agosto de 2011

¿Desenraizados?


Al renunciar a nuestras raíces culturales hacemos parte del proyecto excluyente de la razón mecánica y cínica. El mundo se encuentra en ruinas por la razón mecánica que excluye cualquier otra razón; La razón mecánica es el corazón de la técnica, se limita rigurosamente por las coordenadas de espacio y de tiempo. Todo lo que no entre dentro de estas paralelas se proclama inexistente. La exclusividad mecánica es una gran reductora del entendimiento minusvalorándolo al permitirle actuar en la sola materialidad. Es cierto que todo conocimiento empieza por lo sensible, pero sólo empieza, será una gran injuria dejarlo allí al nivel de la animalidad. Procediendo así el hombre huye en evasión, para él la vida se torna  una carga insoportable y caemos en la “Razón cínica”, para la cual la convivencia, la verdad, la familia, la ciencia y el arte permanecerían sin criterios. La deseada destrucción del Cristianismo en muchas partes del mundo ha arrasado los valores sostenedores de las raíces cristianas de nuestra cultura y que la Iglesia había sostenido, tales como la libertad, la razón, el derecho, la persona humana tendiente al amor infinito, etc.. La ciencia y la técnica han sido siempre bienvenidas en el Cristianismo. Él les ha abierto la puerta. Pero no por eso estamos en lo correcto de querer suplir con ellas a Dios. Éste es el pecado satánico. Debemos por el contrario implorar la gracia de no dar la espalda a Dios. Pero no somos pesimistas, no todo está perdido, pues incluso, al aparecer la vida como insoportable, aun  en quienes propagan esta destrucción,  muchos de ellos se abren en su desesperación, inconscientemente quizá, a la Redención como plenitud del hombre en el Hijo de Dios, cosa que experimentan en especial cuando les llega el dolor y la muerte.

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