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lunes, 18 de julio de 2011

¿Es aceptable manipular los embriones precoces?

El desarrollo de un organismo humano inicia con la fecundación y sigue con una trayectoria continua de procesos de diferenciación y crecimiento. Cada etapa de su vida se señala por rasgos morfológicos y funcionales distintivos. Tales son por ejemplo la primera división de segmentación, al rededor de 30 horas después de la fecundación; la formación del blastocito, aproximadamente el 5º día; la implantación en el útero, 6º-7º día; la aparición de la circulación sanguínea, aproximadamente el día 13º; el inicio de la actividad cardiaca y la formación de las primeras redes neuronales. El mismo hecho del nacimiento, 9º mes, indica cambios biológicos decisivos. Por importantes que sean estos y otros signos de las etapas realizadas que se deseen considerar, no revelan ningun discontinuidad en un proceso que se desarrolla ininterrumpidamente, según un programa que se inscribe en el genoma y que ha empezado a actuar desde la fecundación, sin el influjo de ningún factor externo al mismo. La Iglesia siempre ha enseñado que al fruto de la generación humana, desde el primer momento de su existencia, se debe garantizar el respeto incondicionado que moralmente se debe al ser humano en su totalidad y unidad corporal y espiritual como persona. Cualquier procedimiento que implique la muerte de un embrión desde la fecundación en adelante, como la extracción de la masa celular interna del embrión para sacar células madres, o cualquier otro del género como el diagnóstico pre-implantación en el proceso de fecundación in vitro, son un verdadero asesinato.

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