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jueves, 7 de julio de 2011

2. La mentalidad tecnológica


La mentalidad tecnológica es fruto de la cultura tecnológica, corresponde a la imagen que la Tecnología  da de sí. Asistimos hoy a profundas transformaciones de las categorías culturales y de las experiencias humanas mediante la Tecnología. El hombre contemporáneo continúa a preguntarse cómo vivir pero afirma que la respuesta no puede venir ni de la filosofía ni de la fe. Piensa que la filosofía y la fe nada tengan que ver con la verdad y con la razón y que está obligado a proveer cierta suplencia existencial a aquellos que por desgracia no han llegado a la plena emancipación racional. Acontece esto porque se piensa al hombre y a la vida a través del modelo cibernético, exponiendo la vida a una comprensión puramente funcional y mecánica. Los dos límites de la existencia, los que indican pasividad, y que son nacer y morir, no tienen sentido para esta mentalidad, ya que no corresponden a un proyecto humano. Los valores de la vida humana se comprenden solamente en el plan de los deseos. En la cultura tecnológica la praxis humana no es guiada por ninguna verdad objetiva. Los conceptos de límite, renuncia, sacrificio, no tienen tampoco sentido, esto es, no son capaces de indicar bienes que conservar, no se piensan más como la condición para realizar bienes superiores no inmediatos.

La mentalidad en cambio de la cultura de la vida consiste ante todo en SABER la verdad sobre el origen del hombre y su fin último. Sólo recobrando la familiaridad con Dios como fundamento de la libertad humana y como cumplimiento del deseo del Absoluto, la vida humana recibe su significado y puede expresar plenamente la dinámica religiosa que la puede conducir a escuchar el EVANGELIO DE LA VIDA. Ya una contribución a la cultura de la vida sería hoy abrir el debate a los problemas filosóficos sobre la verdad, sobre el nexo entre la acción humana y el fin último de la existencia, y sobre ser y deber.

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