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miércoles, 27 de julio de 2011

¿Basta en México aceptar socialmente la libertad de creencias?


Cultura viene de culto, la cultura es la epifanía de Dios, su sacramento. Hay una tentación permanente de quitarle a Cristo su Cuerpo: un Cristianismo sin Iglesia es un Cristo sin Cuerpo. El mundo está sin esperanza de salvación; los tentativos políticos y económicos de toda clase, han terminado en fracaso si no se toman integralmente en bien de todo el hombre y no sólo de su materialidad;  la ausencia de Dios crea incluso un problema ecológico. El hombre es un microcosmos: “como en el cielo así en la tierra”. La herejía monofisita (Monofisita, una sola naturaleza), que piensa que en Cristo sólo se encuentra la naturaleza divina sin la humana, se vuelve a imponer cuando se quiere concebir cultura sin culto. Cristo nunca debe ser separado de la cultura popular. Pues la cultura es la humanización de la naturaleza. Sin humanización se pierde la integridad humana de Cristo. Por esto es absurdo un mundo sin Cristo. En una sociedad se impone la libertad religiosa, no basta con la libertad de creencias pues ésta ve sólo al interno del hombre, se necesita su “epifanía”, esto es todo lo externo que exige una religión. De lo contrario, destruimos al hombre.

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