martes, 14 de agosto de 2012

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La Oración


"Puesto que la oración es el centro de la persona de Jesús, la participación en la oración es necesaria para su verdadero conocimiento".
Ahora tratamos de la única puerta para entrar en el conocimiento de Cristo: la oración. La persona de Jesús es constituida por su relación con Dios Padre, y para captar esta relación sólo se puede hacer si se entra en esta misma relación mediante la oración. La relación de Cristo con Dios Padre es una relación de entrega total de Cristo como Dios y como hombre al Padre. Esta entrega total como Dios consiste en que todo el Verbo de Dios se entrega al Padre; y como hombre, la entrega total significa la entrega de Cristo hombre al Padre hasta la muerte. Esta doble entrega es la que constituye a Cristo como persona divino-humana. Por tanto para conocer a Cristo hay que entrar en el acto de entrega por el que es constituido como persona. Si no se entra en este acto de donación del Hijo de Dios al Padre no se sabe en absoluto quién es Jesucristo. Este acto de donación es un acto de participación en la oración de Jesús; es un acto de expropiación y de donación amorosa de parte de quien quiere conocer a Jesucristo. Es el “ojo del amor”, al decir de Ricardo de San Víctor.
Así pues, la relación trinitaria Padre-Hijo es de absoluta entrega. Así debe ser la oración para conocer al Verbo divino humano. El creyente deberá orar dentro de la oración del Verbo de Dios, como hijo de Dios en el Hijo de Dios. Así participa en la filiación divina; y esta participación es la única manera de conocer a Jesucristo. Conocer a Jesucristo consiste por lo tanto, en un ejercicio fundamental de oración.

Fe y Razón

Hasta antes de la Ilustración Dios funda la razón; después de la Ilustración, ésta pretende que la razón funde a Dios. Hay que proponer a Dios desde la Biblia, desde las misiones del Verbo y del Espíritu. Desde la Pascua y desde la fundación de la Iglesia. Hay que proponer un Dios en el que por el Amor del Espíritu, el Hijo se hace solidario con el pecado del mundo y muere en la entrega total al Padre, y al Padre que le da la vida al Hijo, Jesucristo,  en la resurrección. La Trinidad aparece en el desarrollo de estas misiones en las que aparece el modo de obrar de Dios. Es la Unidad en el amor que hace que las personas se unan entre sí y con nosotros. En una Trascendencia y en una Condescendencia. La Trascendencia significa que Dios nos supera; la Condescendencia, que Dios se abaja a nosotros.  La presentación de Dios es una presentación cristiana espiritual.  De Cristo y del Espíritu. La posibilidad de conocer a Dios por la razón entra dentro del dato teológico, incluso teniendo en cuenta que no es la razón la que elabora el concepto de Dios, sino que desde la Revelación se entiende que la razón pueda conocer a Dios. 

domingo, 30 de octubre de 2011

¿Quién es Dios?

Dios ha sido entendido como el principio que explica la existencia del Universo.  Es un principio personal. Reviste diversas modalidades según las diversas religiones. El Dios revelado en la S. Escritura es alguien mayor que este principio: Dios es el Padre cuyo rostro es el Hijo por el Espíritu. Se conoce por las dos misiones o envíos del Hijo y del Espíritu: Es el Dios de la Pascua y del Espíritu; el Dios pascual y el Dios espiritual: Cristo y la Iglesia. Es el Dios de la Alianza. La Alianza lleva consigo tres elementos: la elección, el contrato y las promesas. En el Antiguo Testamento Dios no tiene ni rostro ni voz. Su voz es la de sus enviados. Su nombre, Iahvé, es el que es y el que será. En el Nuevo Testamento, tiene voz y rostro: es Jesús de Nazaret. En la Alianza del Nuevo Testamento Dios elige a toda la humanidad; en el Antiguo Testamento elige a un solo pueblo; el contrato del Antiguo Testamento exigía una conducta de fidelidad a las tablas de la ley. En el Nuevo Testamento el contrato exige el seguimiento de Cristo mediante la unión al Padre en plena solidaridad por el Espíritu, con la muerte y resurrección de Jesucristo. Las promesas en el Antiguo Testamento eran la venida del Mesìas; en el Nuevo Testamento, venido ya el Mesìas, sus promesas son nuestra resurrección. En resumen, Dios es el Padre, cuyo rostro es la Palabra, el Hijo; con Quien nos unimos por el Amor del Espíritu Santo.

jueves, 27 de octubre de 2011

La muerte de Cristo como oración

Jesús murió orando.
En la Última Cena Jesús había anticipado su muerte entregándose a sí mismo y distribuyéndose bajo las especies de pan y vino a sus discípulos., Transformó así su muerte en plena glorificación. Cuando muere en la cruz, recita una oración que es una parte de un Salmo, en este Salmo que recita, mediante esta plegaria integra su muerte en la Palabra, en el Verbo de Dios.  En este Salmo se predice que todos los pueblos se convertirán y que los pobres comerán y se saciarán. Se trata de una clara referencia a la Eucaristía. La muerte que es el fin de la comunicación se hace la máxima comunicación en la plegaria del Señor por el Amor del Espíritu Santo. Por el Amor del Espíritu el Señor resucitará, y así en la oración vence a la muerte.
En esta forma la oración de Cristo es lo máximo. Y es en esta oración en la que se vence a la muerte y se participa de la resurrección. Es esta oración en la que culmina la Encarnación. La Encarnación entonces se especifica por la oración de la muerte de Cristo, oración de filiación divina y de participación en esta filiación. Por eso la muerte de Cristo es llamada por San Juan en su Evangelio, “glorificación”. La muerte de Cristo adquiere así la plenitud de sentido; es la máxima donación, es la palabra última y plena del Amor. 

La oración

"Puesto que la oración es el centro de la persona de Jesús, la participación en la oración es necesaria para su verdadero conocimiento".
Ahora tratamos de la única puerta para entrar en el conocimiento de Cristo: la oración. La persona de Jesús es constituida por su relación con Dios Padre, y para captar esta relación sólo se puede hacer si se entra en esta misma relación mediante la oración. La relación de Cristo con Dios Padre es una relación de entrega total de Cristo como Dios y como hombre al Padre. Esta entrega total como Dios consiste en que todo el Verbo de Dios se entrega al Padre; y como hombre, la entrega total significa la entrega de Cristo hombre al Padre hasta la muerte. Esta doble entrega es la que constituye a Cristo como persona divino-humana. Por tanto para conocer a Cristo hay que entrar en el acto de entrega por el que es constituido como persona. Si no se entra en este acto de donación del Hijo de Dios al Padre no se sabe en absoluto quién es Jesucristo. Este acto de donación es un acto de participación en la oración de Jesús; es un acto de expropiación y de donación amorosa de parte de quien quiere conocer a Jesucristo. Es el “ojo del amor”, al decir de Ricardo de San Víctor.
Así pues, la relación trinitaria Padre-Hijo es de absoluta entrega. Así debe ser la oración para conocer al Verbo divino humano. El creyente deberá orar dentro de la oración del Verbo de Dios, como hijo de Dios en el Hijo de Dios. Así participa en la filiación divina; y esta participación es la única manera de conocer a Jesucristo. Conocer a Jesucristo consiste por lo tanto, en un ejercicio fundamental de oración.

martes, 25 de octubre de 2011

Las voluntades de Cristo

"Para percibir la unidad de la teología bíblica y la teología dogmática, de la teología y la vida religiosa ayuda mucho la teología llamada neo-calcedónica expresada por el Concilio Constantinopolitano III".
Para que no se forme un concepto de que Cristo tenga dos naturalezas paralelas, la divina y la humana, se debe siempre insistir en la unidad de ambas. Esto se facilita más al hablar de las voluntades en Cristo. Cristo tiene dos voluntades, la divina y la humana. Las dos voluntades se aúnan por la libertad, de manera que Cristo diga: "No he venido a cumplir mi voluntad sino la voluntad de Aquel que me envió". Aquí habla el Verbo de Dios, "el que ha venido", y habla de "su" voluntad. Esta voluntad que es la humana la afirma como la voluntad del Verbo de Dios que cumple la voluntad del Padre. La voluntad humana y la divina forman una íntima unidad por la libertad, unidad que entra dentro del ámbito de la unidad trinitaria (Jn.6,38). En el Huerto de los olivos, en su agonía, la voluntad humana de Cristo se integra a la voluntad divina y recibe su identidad en una donación del yo al tú divino, al Padre, que es pura relación y acto puro. En esta donación consiste la libertad. Así se deifica el hombre. Al participar de la libertad de Cristo, el hombre se deifica y libera. De esta manera se realiza el profundo cambio en el hombre y su plena dignidad. De hecho, por la voluntad libre se llega a la deificación. La Encarnación tiene lugar cuando la libertad humana une la voluntad humana a la divina. Así la divinización en nosotros consiste en libremente optar por hacer la voluntad de Dios.

lunes, 24 de octubre de 2011

Consubstancial

“El núcleo del dogma cristológico definido en los antiguos Concilios de la Iglesia es la enunciación de que Jesús es verdadero hijo de Dios, consubstancial con el Padre y con nosotros”.
El empleo en el “Credo” de la palabra “Consubstancial”, ha dado lugar a críticas que afirman que en la presentación de nuestra fe se han introducido formas que no pertenecen al Mensaje evangélico, sino que se han tomado de culturas ajenas, como ha sido en especial la cultura griega a inicios del Cristianismo, tanto es así, que se ha vuelto griego el Cristianismo. La fórmula que emplean estos críticos afirma que se ha “Helenizado” el Cristianismo.
Pero examinemos la palabra “Consubstancial”: La definición con que iniciamos este blog, “Jesús Hijo del Padre, “Consubstancial” al Padre y a nosotros”, no es más que la exposición de la vida y muerte de Jesús, radicada en el coloquio filial con el Padre. Se quiere decir en especial con "Consubstancial", que Cristo es de la misma substancia que el Padre y de la misma substancia que nosotros para salvarnos, que se toma en serio la afirmación de que Jesús es el Hijo de Dios, que el Verbo no miente y sí nos libera en su verdad. Es cierto que la palabra proviene de la filosofía griega, pero es muy adecuada para expresar lo que la fe nos dice, que Cristo es la verdad que nos salva y libera. Las expresiones de los primeros Concilios de la Iglesia como el de Éfeso, los de Nicea y Calcedonia, que se toman de la filosofía griega, no traicionan ni son distintas del lenguaje bíblico, sino que expresan en la cultura de la época la verdad de que Jesucristo es el Hijo de Dios.

El Iluminismo en los métodos histórico-críticos

Generalmente, los métodos histórico-críticos que se usan para llegar a la redacción original de los textos evangélicos, se basan en criterios tomados del Iluminismo.  El Iluminismo es una teoría filosófica que niega que Cristo sea Dios y por tanto que niega la fe; así es obvio que contradice la Hermenéutica o interpretación de la fe. Basados en este pensamiento filosófico, se nos presentan como originales diversos "Jesuses" sin conexión entre sí y todos meramente humanos: por ejemplo Jesús el doctor judío, Jesús apocalíptico, Jesús político, Jesús revolucionario, etc., pretendiendo que "su Jesús" es la única presentación válida de Jesucristo.
La Hermenéutica o interpretación de la fe, por el contrario, es unitiva, asume la unidad dentro de la diferencia de las fuentes y culturas desde la perspectiva del Verbo encarnado. Toma lo válido a lo que se llega por el método crítico-histórico y rechaza lo espurio. No niega las diferencias de las fuentes y culturas, sino que las supera integrándolas en una unidad superior: la del Verbo encarnado, en el que armoniosamente, en una persona, se unen la naturaleza humana y la divina.  
Superando las divisiones que despedazan al mundo y al hombre, entregándose y recibiéndose se enriquecen las culturas mutuamente por Cristo que se nos dio a sí mismo y en sí mismo nos dio toda la plenitud de Dios. En la única persona de Jesús que comprende la naturaleza divina y la humana, está la síntesis del hombre y el mundo. La proyección de la Encarnación, como criterio histórico y científico de integración y progreso, es el criterio válido de toda interpretación.

domingo, 23 de octubre de 2011

Método histórico crítico

(Nota bene: Los blogs siguientes que profundizan nuestros conocimientos sobre Cristo, tratan de seguir de cerca el pensamiento del Papa Benedicto XVI. Comienzan con un enunciado que después se busca explicar).

"El método histórico crítico – para comprender más ampliamente la persona de Cristo - como los demás métodos científicos nuevos son una gran ayuda para entender mejor el testimonio tanto de la S. Escritura como de la Tradición. Su valor, empero, depende del contexto hermenéutico en que se coloca".

Hay un interés por saber exactamente qué se escribió de Cristo hace dos mil años. Para esto se ha ideado el llamado método histórico crítico. Es un camino para investigar que querían decir los textos que se referían a Cristo, hace dos mil años. Se buscan todas las redacciones existentes de dichos textos (Códices, papiros, etc.); se ven si coinciden o no cuando tratan del mismo tema; en caso de que no coincidan, cuál sería el texto al que se debe dar mayor preferencia porque se acerque más al acontecimiento del que se trata.
Las dificultades desde el punto de vista de la fe en el empleo de estos métodos actuales no se originan por los métodos en sí mismos, sino por sus presupuestos filosóficos y metodológicos en que se basan: detrás de estos métodos se encuentran ideologías filosóficas en tal forma conectadas con dichos métodos, que les sirven de criterios. Esto es, por ejemplo, hablando negativamente, hay métodos según los cuales, si en un determinado texto se afirma claramente que Cristo es Dios, esa afirmación es falsa o adulterada pues debemos partir de que Cristo es sólo una persona muy especial, pero es absurdo que sea Dios. Los presupuestos filosóficos desde los cuales parte un determinado método, constituyen lo que en la afirmación inicial hemos tomado como contexto hermenéutico. No todos los contextos son falsos, hay contextos muy sanos, que ayudan mucho para entender mejor la figura de Jesucristo nuestro Señor.

sábado, 22 de octubre de 2011

“Cristo, culmen de la Historia”

Una tercera corriente brota del convencimiento de que no existe el hombre absoluto, sino el hombre de todos los días, el hombre que sale al encuentro en las circunstancias ordinarias con sus condicionamientos filosóficos, económicos, biológicos, sociales y espirituales. En esta forma  el hombre se encuentra inserto en el tejido histórico de la humanidad. La cuestión sobre Cristo es así la cuestión sobre el sentido de Cristo en la ordinariedad de la vida. En lo concreto se busca el sentido de la historia como totalidad. Toda la historia de la humanidad, lo acepte o no, tiene su término y finalidad, lo mismo que su inicio, en Cristo. Él es el centro de todo el acontecer humano; sin Él la ordinariedad y así la historia de esta persona o bien de toda la humanidad, no tiene sentido.  Ha habido ideologías que tratan de dar este sentido, recientemente han sido el Idealismo alemán y el Marxismo y ahora el Consumismo relativista; La Cristología entra en competencia con estas Ideologías y cualesquiera otras que han tratado y tratan de dar el sentido total de la historia. Sin Cristo todo es absurdo y sin sentido.

viernes, 21 de octubre de 2011

“Cristo, Misterio de la Plenitud”

Una segunda Cristología es la antropocéntrica, en la que lo importante es el hombre. En ella hay que hacer frente al reto del hombre moderno que afirma que Dios tiene que morir para que el hombre viva. La respuesta es  demostrar que el hombre es un ser abierto, que es una pobre referencia al misterio de la plenitud. Así lo hace K. Rahner quien interpreta la encarnación de Dios como el caso supremo e incomparable de la realización esencial de la existencia humana, y la Cristología como la realización más radical de la Antropología.  Sin embargo, para otros teólogos, esta Cristología no sería más que una variante de la Antropología; y reduciéndose a ésta: Jesucristo sería sólo cifra y modelo del hombre, nada más. Así, además de Karl Rahner, opinan otros autores de cultura anglosajona como Van Buren, Brown, etc.

jueves, 20 de octubre de 2011

“Cristogenésis”

Una primera Cristología que se recensiona es la que pudiéramos llamar cosmológica: Dondequiera se ven las semillas del Verbo y éstas culminan en su plenitud que es Jesucristo. Esta primera aproximación es la de Teilhard de Chardin: En Cristo la evolución llega a su meta. Después de la “Zoósfera” del mundo animal, de la “Noósfera” del Reino del hombre, se llega a la “Cristósfera”  en la que Cristo es todo en todos. En la "Cristogénesis", la "Cosmogénesis" y la "Antropogénesis" alcanzan su perfección.  Es importante este planteamiento, pues luego tendrá mucha significación por lo que ve a la inculturación; en especial en la llamada Teología indígena. En esta ideología indigenista se dice que en las religiones prehispánicas se encontraba ya en gérmen Cristo. Se llega así a afirmar que no hay necesidad de la evangelización occidental, que basta con desarrollar estos gérmenes para así llegar al Evangelio. Que haya estos gérmenes, es verdadero, pero que en ellos y sólo desde ellos se llegue a desarrollar la plenitud del Evangelio, no es verdadero; se necesita la auténtica e inovadora presentación del Mensaje de Cristo a través de sus enviados.  Es lo que llamamos la apostolicidad de la Iglesia..

miércoles, 19 de octubre de 2011

“¿Actualizando a Cristo?”

 En éste y en los blogs siguientes, presentaré algunas de las principales formas ideadas hoy en día para presentar el misterio de Cristo de manera que sea más significativo. Estas formas las llamamos “Corrientes cristológicas actuales”. Estas corrientes en la Cristología brotan de la reflexión hecha  con ocasión de los 1,500 años del Concilio de Calcedonia, en el que se perfilo magistralmente para la época de entonces el Misterio de Cristo.  La gran pregunta es cómo entender en la época actual la singularidad de Jesucristo como Dios y como hombre universal, esto es, como salvación para todos. Se busca una manera para presentar más eficazmente a  Jesucristo como el Salvador único y absoluto, imposible de suplir. Se pregunta también sobre las formas más adecuadas del pensamiento actual para que, presentando al Señor con este ropaje, no se quede en el pasado histórico, sino que haga más significativo  hoy a nuestros contemporáneos el misterio de Cristo.

Era digital y libertad

En esta era digital, al trabajar en internet, cada selección de páginas (sites) deja un vestigio, tanto en la página consultada como en el computador de quien consulta. Este vestigio, llamado técnicamente "cookies", permite a quien ha puesto la página saber si es consultado y por quién. En esta era digital en el mundo del comercio, se propicia que la oferta se haga más personal de acuerdo a los gustos y preferencias del cliente, así se dan más posibilidades de venta y compra. De hecho La Internet  Advertising Bureau estima que a nivel mundial las ventas del comercio, gracias a este medio, aumentaron recientemente el 240%,  llegando a 906,5 millones de dólares. Esto capacita también a los medios de comunicación para poder ofrecer una información más interesante para el público. Algo parecido a internet se puede decir con relación al uso de las tarjetas de crédito y de los celulares, de manera que se puede rastrear la actividad y preferencias de los usuarios. Todo esto significa una limitación de la libertad y una posibilidad de manipulación .
Sin embargo hay que resaltar que la libertad es una cualidad de la voluntad que capacita a la persona para elegir entre dos bienes, discerniendo cuál sea el mejor. Para que el entendimiento lleve a cabo un buen discernimiento y no se deje manipular hay que tener criterios válidos basados en auténticos valores. Consecuentemente, sin valores objetivos no hay libertad. Y esto es lo que está sucediendo con el relativismo imperante hoy en la sociedad, que niega la existencia de valores reales e inconmovibles fundados en la misma naturaleza.

martes, 18 de octubre de 2011

Confucio. El Confucianismo.

Confucio vivió del 551 al 479 antes de Cristo e ideó otra interpretación de la cultura china. En su pensamiento hay tres líneas siempre recurrentes: el TAO, el YIN y el YAN, y la analogía entre el Macrocosmos y el Microcosmos. Para el Taoísmo, la armonía resultante no es aplicable en el Microcosmos, en los humanos, esta armonía se realizó en los orígenes, no ahora; en cambio, para Confucio esta armonía se realiza ahora y es la que debe regir todo, en especial todo Gobierno.  Estas realidades se representan y se realizan de una manera mágico-religiosa en el rito. Si el rito se hace correctamente, la armonía se garantiza. Cuando una persona tiene esta armonía pasa a ser noble. Especialmente el gobernante cuyas virtudes son la bondad, el valor y la sabiduría. El gobernante no debe mandar, basta que su conducta se rija por esta armonía y ejecute los ritos correspondientes, así todo se realizará correctamente. El gobernante es como la estela polar que está siempre fija mientras todas las demás danzan a su alrededor. A Confucio no le interesa disertar sobre el Tao que es una creación del TIEN (cielo), ni sobre la vida del más allá, sino sobre el mundo concreto actual. Confucio quiso ser gobernante pero fracasó en la política y se dedicó a la enseñanza. Al fin de su vida pensaba que había fracasado del todo, pero en los siglos posteriores sus alumnos aplicaron su doctrina y fue el Confucianismo la ideología del imperio chino por más de dos mil años.
El valor de la armonía es patente. Otra cosa es que la podamos realizar. La Redención cristiana es el retorno de la armonía. La armonía es el orden, que consiste en la apta disposición de lo igual y lo desigual. Pero cuando lo desigual es el desorden en sí, el pecado en cristiano, se necesita que Dios mismo lo quite. Ésta es la Redención que Cristo nos brinda. En esto consiste el Reino de Dios.

Lao-Tzu. El Taoísmo

El Taoísmo es una reflexión filosófica sobre los inicios de la cultura china. Parte de este principio:"El Tao (principio de todo lo existente) permanece siempre inactivo y nada hay que no haga": su expresión china es "Wu-Wei". El Tao es totalmente inmenso e incomprensible. Es todo y está en todo. Hay un "segundo Tao", permanente.  Este segundo Tao se simboliza como la madre fecunda, como el valle del vacío y la fecundidad. Es la nada; pero aún de esta nada se puede decir, que es la oscuridad de la oscuridad más oscura. Es la completa inactividad a la que todo converge. Se simboliza con el centro vacío de una rueda en la que todos los rayos convergen.  A Él se converge por el éxtasis que libera de toda connotación espacio-temporal y así se llega a los orígenes. Lao-Tzu y su discípulo Tcheng-zu lo ponen como ejemplo para el gobernante en quien todo debe converger en plena inactividad; se sitúan del lado del Yin como debilidad y humildad, como el barranco del mundo. Dicen conocer el Yan, la masculinidad, pero prefieren la feminidad. Para llegar al Tao hay que destruir todo: pues la beneficencia degenera en la justicia, la justicia en el rito y el rito en la anarquía. Destruidas estas etapas se llegará a las auténticas virtudes familiares. Todo el pensamiento taoísta tiene como objetivo la coincidencia de opuestos: vida-muerte, Yan-Yin.  Parecería un Taoísmo casi ateo, sin embargo, hay otro Taoísmo más religioso; donde el Tao actúa y recibe los nombres de Tao-Kia y Tao-Kiao.
Hubo un error también dentro de la historia del pensamiento religioso cristiano que se llamó “Quietismo”. Nada habría que hacer para llegar a la contemplación de Dios; pura inactividad.. Es cierto que Dios es incomprensible, pero Él se nos ha revelado en Cristo y además, hay caminos racionales para saber a ciencia cierta algunos aspectos divinos, por ejemplo, la razón puede y de hecho demuestra la existencia de Dios y sus principales atributos.

lunes, 17 de octubre de 2011

La Alquimia.

Ya desde el siglo IV antes de Cristo encontramos tratados de Alquimia en la cultura china. La Alquimia trata de la conversión de metales corrientes en oro. Esta conversión es algo que va conectado con la inmortalidad, es por tanto una de las principales técnicas de inmortalidad. Se dice que el oro se encuentra en el centro de la tierra y que la Alquimia acelera el tránsito de metales menos nobles en oro. Y según el principio de la homologación del macrocosmos en el microcosmos, esto se realiza también en el interior del hombre en el cual se encuentran los cinco elementos del macrocosmos: agua aire, tierra fuego y madera. El aire se encuentra en los pulmones, la tierra en el estómago, el fuego en el corazón, el agua en los riñones y la madera en el hígado. Lo que sería el oro se representa por el sulfato de mercurio que en esta cultura llaman Cinabrio. Hay Cinabrio en tres partes del cuerpo, bajo el corazón, bayo el cerebro y bajo el vientre, las técnicas alquímicas tienden a aumentar el Cinabrio. Estas técnicas consisten en el elixir de inmortalidad, en el contacto con los inmortales que moran en una isla en medio de los mares y en las propiamente técnicas de inmortalidad. Una de estas es tomar por un año píldoras de alquimia del mercurio amarillo, mediante ellas se llega al contacto con la isla de los inmortales y se alcanza la inmortalidad. Respecto al Cinabrio, se aumenta mediante procedimientos sexuales que hacen que el cinabrio del vientre pase al Cinabrio que está bajo el cerebro.
La Alquimia, que se da también en las culturas occidentales, especialmente de la Edad Media, o también en la “búsqueda de la fuente de la perenne juventud”, ahora se suple con la Técnica y las ciencias médicas dirigidas vanamente a obtener la inmortalidad. La verdadera Alquimia, el vencer nuestra mortalidad, no se da fuera de nuestra unión con Cristo resucitado que nos hace a la vez resucitar.

YIN-YAN

Estos cuatro elementos fundamentales de los que hablábamos en el blog anterior, los cuatro Orientes de la Cosmogonía Tcheu, llegan a una síntesis en la cultura Tcheu en el YIN y el YAN. El Yin es frío, encerrado, oculto; el Yan es caliente, abierto, claro. El Yin abrasa al Yan y lo sofoca, el Yin es el invierno frío, el Yan es la Primavera. El Yan finalmente se libera del hielo del Invierno, Yin, y dando un golple con el talón hace brotar los manantiales y aparece el calor. El Yin es el elemento femenino, el Yan es el elemento masculino. La coincidencia de ambos es el TAO, que es indecible, el supremo alto, el Chang-Ti antiguo. El Yin y el Yan no se excluyen sino que se oponen para complementarse. Una ceremonia que se realiza consiste en dos coros, el coro del Yan y el coro del Yin, el coro del Yan interpela al coro del Yin y el coro del Yin responde; a ambos lados teniendo en medio el coro, se encuentra una multitud de gente que es la humanidad, en la que el macrocosmos se realiza en el microcosmos de cada individuo humano. Así el macrocosmos del Yin y del Yan se interioriza en cada quien. La Luz, el Yan, se encuentra envuelta en tinieblas: el Yin. La complementación es polar; una representación de las tinieblas, el YIN, es la lechuza, que sin embargo lleva consigo el YAN en sus ojos, que son a manera de dos soles.
En este inicio de la cultura china se muestran mezclados el bien y mal, de manera que incluso el mal no aparece totalmente malo. Se sintetizan en el TAO. Un atisbo de la parábola evangélica de Cristo donde compara su Reino con un campo sembrado con trigo y cizaña.

domingo, 16 de octubre de 2011

Dinastía ejemplar; Tcheu.

Esta Dinastía, de la que anteriormente hemos descrito su Cosmogonía,  ha sido una de las más largas de la historia, duró 728 años, del 1028 al 256 a.C. En la religiosidad se toman muchos elementos de la dinastía Chang. Se denomina a Dios como el CHANG-TI, pero ahora se le añade otro sinónimo, "TIEN" que equivale a Cielo. La tierra entra a formar parte de la divinidad como garante de fecundidad, como madre. Así se deposita al recién nacido o al moribundo sobre el suelo para recibir la aprobación del nacimiento o de la muerte. Se conocen una infinidad de dioses subordinados al TIEN como dioses terrenos. La religiosidad sigue siendo cósmica afectada por los ciclos agrícolas, así la invocación al TIEN se hace en especial en tiempos de sequías, inundaciones, u otras desgracias cósmicas. Es de notar que se inicia esta dinastía por el que se dice enviado del TIEN contra la decadencia y corrupción de la dinastía CHANG. Se trataba del duque de TCHEU que viene a reparar los vicios de la decadencia de esta dinastía. El culto a los antepasados sigue, la tumba-habitación sigue manteniéndose igual que en la anterior dinastía. Es de notar en esta dinastía la secularización progresiva del TIEN que de un Dios como tal se constituye ahora más bien en guardián del orden cósmico. Cosa que acontece en muchas expresiones de religiosidad.
Anoto lo mismo que respecto a la cultura CHANG, donde se ve la necesidad de la intervención directa de Dios en la Revelación para evitar la corrupción de la misma religiosidad que se niega en el secularismo como hoy en día en los medios de comunicación. Es de notarse el anhelo de una redención a cargo del duque de Tcheu.